“Hace ya varias semanas que ocurrió. Por qué a mí. Estaba en mi mejor momento y ahora no puedo hacer nada. Aún me queda mucho para recuperarme. Me dicen que voy bien, pero yo no me lo creo. Me duele mucho. Muchísimo. Esto no es normal, por mucho que me digan. Cuando esto le pasó a mi amigo, se recuperó mucho más rápido. Las cosas no van bien, lo noto. No puedo pensar en otra cosa.
¿Y si no vuelvo a ser el de antes? ¿y si no me termino de recuperar? ¿y si…?”
Te has lesionado y sabes que vas a tardar tiempo en recuperarte. Sientes dolor físico, el dolor asociado a tu lesión y, además, ¿Cuánto sufrimiento psicológico estás sintiendo? El sufrimiento primario es el dolor físico que produce tu lesión. Pero el dolor es enormemente subjetivo. En la percepción del dolor, juega un papel muy importante la atención. Cuanta más atención le prestas, más duele. Y eso hace que te obsesiones más. Y duele más. Ya estás en el bucle. Entonces empiezas a pensar y a hablarte a ti mismo. Pensamientos negativos que se repiten. Eso es el sufrimiento secundario. Es el dolor que no está asociado al daño físico de tu lesión, sino al daño emocional que te hacen todos esos pensamientos y la incertidumbre de no saber lo que va a pasar en el futuro, si te vas a recuperar y cómo. Es un sufrimiento que multiplica el sufrimiento primario y dificulta tu recuperación. Por eso es fundamental el apoyo psicológico durante el proceso de recuperación de lesiones, sobre todo cuando son lesiones que limitan la actividad normal de la persona, producen dolor y tienen un largo proceso de recuperación o son crónicas.
El apoyo psicológico durante el proceso de recuperación de lesiones tiene 3 objetivos fundamentales:
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- Control del impacto emocional de la lesión.
- Motivación y autoconfianza en la recuperación.
- Aprovechamiento del tiempo de inactividad.
1. Control del impacto emocional de la lesión
Es fundamental fomentar que la persona exprese las emociones que le provoca la lesión y sienta escuchada. Y, además, explorar qué expectativas tiene y si son realistas y cómo va evolucionando ese impacto emocional a lo largo del tiempo.
Las principales acciones que conseguir son:
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- Que acepte la realidad, en lugar de negarla, evitarla o transformarla, ajustando las expectativas sobre el alcance y duración de la lesión y el proceso de rehabilitación.
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- Apoyo adecuado de los que le rodean: ni minimizar la lesión ni victimizar.
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- Plantear la recuperación como un reto alcanzable en un tiempo razonable, hacer un plan y anticipar las posibles dificultades que pueden surgir.
2. Motivación y autoconfianza en la recuperación
Para que la persona se adhiera al tratamiento y mantenga el ánimo durante la recuperación, es imprescindible que confíe en que el tratamiento la va a ayudar y, a su vez, esa confianza hará que esté más motivada a realizar los ejercicios necesarios.
Para ello es fundamental:
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- Que conozca en qué consiste su lesión y su tratamiento.
- Que conozca los costes y beneficios a corto, medio y largo plazo del plan de rehabilitación.
- Establecer objetivos apropiados durante el proceso de recuperación que le ayuden a percibir el progreso.
3. Aprovechamiento del tiempo de inactividad
La inactividad obligada producida por la lesión (no estamos hablando de unas vacaciones ni un descanso) es tremendamente dañina para el estado de ánimo de una persona. Primero, porque la actividad nos ayuda a sentirnos realizados. Y segundo, porque la actividad nos ocupa y nos distrae del dolor e incertidumbre de la lesión.
Por eso, actuamos sobre dos ámbitos:
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- Explorar qué puede seguir haciendo la persona de su actividad habitual a pesar de su lesión y mantenerlo.
- Establecer objetivos de ocupación cuando la actividad habitual está limitada: qué cosas puede hacer que sean útiles durante este periodo, tanto para la recuperación de su lesión como en otros ámbitos. Por ejemplo, cómo aprovechar ese tiempo para hacer actividades que en su rutina habitual no podría hacer.
Si estás pasando por un proceso de recuperación de una lesión que es larga y además te limita en tu actividad normal, te animo a que trabajes en estos tres objetivos. Te ayudarán a implicarte más en la rehabilitación y, sobre todo, te ayudarán a reducir el sufrimiento tanto primario como secundario producido por la lesión. Y si tu nivel de sufrimiento es muy alto, te animo a que pidas ayuda psicológica para que te acompañe durante ese proceso de recuperación o adaptación a la lesión.
por Beatriz Alonso
