La ansiedad es uno de los trastornos más comunes. Los datos son alarmantes: el Consejo General de Psicología de España estima que un 34% de la población española ha experimentado síntomas de trastorno de ansiedad.
Además, la incidencia es mayor en mujeres que en hombres y, en el caso de menores de 25 años, la incidencia de la ansiedad se ha duplicado en los últimos 5 años.

La ansiedad es una emoción más del repertorio de emociones humanas. Es una emoción de la familia del miedo y su función es anticipar el futuro en negativo, para detectar amenazas y así poder afrontarlas. Por lo tanto, vamos a sentir ansiedad funcional o adaptativa cuando estemos ante situaciones complicadas que pueden poner en riesgo algo que nos importa. Esa ansiedad es sana cuando es respuesta a una situación concreta, tiene una duración e intensidad proporcional al desencadenante, nos impulsa a actuar para afrontar la posible amenaza y cuando pasa la situación, la ansiedad desaparece.
Pero la emoción de la ansiedad también puede ser disfuncional o desadaptativa. Esto ocurre cuando nuestra reacción es desmesurada a la situación que la ha provocado, no se ajusta a la realidad y además, nos impide poder afrontar esa situación. Su duración es excesiva, interfiere con nuestro bienestar y desempeño cotidiano y genera un nivel alto de sufrimiento.
¿Cuándo se puede volver disfuncional la ansiedad?
La ansiedad se puede volver disfuncional por varias razones:
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- Porque la situación que ha generado la ansiedad se prolonga durante mucho tiempo y hace que a la larga los síntomas se desajusten y su intensidad sea excesiva. Por ejemplo: la ansiedad que puede provocar una época de exámenes que dura un mes frente a la preparación de una oposición que dura dos años.
- Si la persona tiene poca tolerancia a la incertidumbre: cuando a la persona le resulta muy incómodo no saber lo que va a pasar y para ello busca controlar y anticiparse. Por ejemplo, una persona que ante un viaje busca tener todo planificado y cualquier imprevisto o cambio de planes le altera mucho.
- Exceso de perfeccionismo: cuando una persona tiene un estándar demasiado exigente para hacer las cosas, lo que le provoca que nunca le parezca que es suficiente. Por ejemplo, un deportista que siempre piensa que no ha entrenado lo suficiente y que sus resultados no son buenos. Eso le lleva a sentir una gran presión ante la competición y, por lo tanto, ansiedad.
- Conductas disfuncionales de evitación de la ansiedad: comportamientos que a corto plazo buscan calmar la ansiedad pero que a medio plazo agravan el problema. Por ejemplo, si me genera ansiedad conducir porque hace poco que me saqué el carnet, cuanto más evite conducir más ansiedad me va a producir.
- Anticipar el futuro siempre en negativo: cuando nuestra tendencia al pensar en el futuro es siempre creer que va a ocurrir la peor de las opciones posibles y además, que no vamos a ser capaces de afrontarlo. Por ejemplo, notar una molestia física y pensar que va a ser algo grave y que además no va a tener cura.
En cualquier caso, cuando la ansiedad es disfuncional siempre hay dos mecanismos mediadores en los que hay que trabajar:

Antecedentes: el origen del desajuste de la ansiedad está en la presencia de pensamientos irracionales. Estos pensamientos son rígidos y no basados en una realidad objetiva, pero los creemos como si fuesen verdad y nos generan un gran sufrimiento.
Consecuentes: debido a la presencia de pensamientos irracionales y al sufrimiento que genera la ansiedad, en consecuencia, nuestros comportamientos cambian. Y esos comportamientos pueden ser disfuncionales, agravan el problema de la ansiedad y nos hacen creer aún más en los pensamientos irracionales.

Por ejemplo, si tengo un examen que es tipo test, yo creo que se me dan mal este tipo de exámenes y que seguro voy a suspender. Como creo voy a suspender, me siento muy ansiosa y eso interfiere con mi concentración al estudiar. Como veo que avanzo menos, dedico más horas y descanso menos por las noches, pero mi estudio sigue sin ser eficiente por lo que mi ansiedad sigue aumentando. Finalmente, llega el día del examen, al que acudo con una gran ansiedad y sin haber hecho un estudio productivo. Suspendo el examen, lo que confirma mi creencia de que se me dan mal y hace que, en la siguiente ocasión, mi ansiedad vaya a ser aún más alta.
¿Qué son los pensamientos irracionales?
Como hemos comentado, la ansiedad se intensifica y se prolonga en el tiempo retroalimentada por pensamientos irracionales. Un pensamiento irracional es aquel que no se basa en hechos, si no en una interpretación distorsionada de la realidad. Pero para ti es verdad, y por eso provoca fuertes reacciones emocionales que afectan a tu comportamiento.
Algunos ejemplos de pensamientos irracionales:
Pesimismo:
poner el foco en los aspectos negativos de cualquier situación y no fijarte en los positivos.
Catastrofismo:
estar seguro de que te va a ocurrir algo terrible e inevitable.
Perfeccionismo:
ponerte exigencias inalcanzables que te frustran y machacan tu autoestima.
Culpabilidad:
sentir que todo lo malo que ocurre a tu alrededor es tu responsabilidad.
Leer el pensamiento:
creer que sabes lo que piensan los demás y estar seguro de que tienen motivos negativos ocultos.
¿Te suenan? ¿Has tenido alguna vez este tipo de pensamientos?
Algunos ejemplos de pensamientos irracionales:
El abanico de síntomas es enorme y depende de cada persona. Se clasifican en 4 tipos:
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Síntomas fisiológicos:
respiración acelerada, taquicardia, sudoración, sensación de ahogo, presión en el pecho, náuseas, sofocos, escalofríos…
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Síntomas cognitivos:
dificultad para concentrarse, problemas de memoria, pensamiento acelerado, pensamientos obsesivos…
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Síntomas emocionales:
nerviosismo, irritabilidad, miedo a perder el control, a volverte loco, a morir…
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Síntomas conductuales:
temblores, problemas para dormir, desajustes en la conducta alimentaria, aislamiento…
En todos los casos con los que he trabajado la ansiedad se repite un patrón: el control. Querer controlar todo lo que te va a pasar, controlar lo que dicen o hacen los demás y controlarte a ti mismo. Ese deseo exagerado de control al final te lleva a la ansiedad y al descontrol.
En algún momento de tu vida vas a sufrir ansiedad, es natural. Pero si esa ansiedad de prolonga en el tiempo, se intensifica, te provoca síntomas que te dificultan hacer tu vida normal y te ocasionan sufrimiento, es el momento de pedir ayuda profesional.
Recuerda que la ansiedad disfuncional se puede tratar y eliminar. El 90% de las personas que reciben tratamiento psicológico para la ansiedad mejoran en los seis meses siguientes.
Por Beatriz Alonso
